Diario de Calcuta (martes, 28 de diciembre de 2010)

Hoy, 28 de diciembre, séptimo día de nuestra estancia en Kolkata, me siento plena, esa es la palabra correcta, así es como me siento en este lugar tan…, no se como definirlo: mágico, impactante, caótico, colorista, espiritual…, es difícil encontrar una única palabra, muchas vienen a mi mente, todas juntas forman una amalgama de sensaciones que llegan a mi a través de mis sentidos.

Como cada mañana, he madrugado para dirigirme a la Casa de MADRE TERESA, esta mañana ha sido gracioso, me siento incluso protegida por el personal del hotel, os cuento: el empleado que está en la puerta regatea con los taxistas, les dice que 30 rupias, el taxista le contesta que 50 rupias, mientras yo que 10 céntimos mas o menos no me importan esperando a que lleguen a un acuerdo; al final 40 rupias (ni para ti ni para mi),  le digo: “yes, thank you” y en taxi hacia la Casa de MADRE.

Después de pasar unas horas en la Casa de MADRE TERESA y de regreso a Sudder Street, ha ocurrido algo especial:  me he sentido libre por estas calles de Kolkata, no he sentido miedo a nada, iba disfrutando del sol de mediodía, no me importaba la suciedad de las calles, la gente que habita en ellas con su miseria y todo lo que rodea a la pobreza y al hacinamiento. Quien me iba a decir unos días atrás que iba a ser capaz de sentirme libre y disfrutar de un paseo con el sol bañando mi tez con sus cálidos rayos.

Por primera vez no he cogido un taxi convencional, he cogido una autorickshaw: es un vehículo derivado de una motocicleta, lo que en el mundo occidental sería un motocarro para pasajeros, con una capota cubriéndolo todo y abierto por los lados para facilitar el acceso. Le he dicho al conductor que quería ir a Sudder Street, me ha dicho “OK”, señalándome que subiera atrás, me he estrujado junto con otras dos personas con las que he compartido trayecto, el viaje perfecto. Los autorickshaw tocan bocina sin parar pero en pleno congestionamiento son los más ágiles junto a las motos. Avanzar en los atascos es una cuestión de bocina, reflejos y de menor tamaño. Eso si, las medidas de seguridad las mismas que en la Edad Media, pero esto es Kolkata.

Me he sentido feliz de que al fin y por primera vez he llegado a Sudder Street disfrutando del paseo, junto con otras dos personas completamente desconocidas y sin que los taxistas me vean como una turista a la que engañar y a la que cada uno cobra las rupias que quiere por el mismo recorrido de cada día.
 
Tras este “especial viaje”, he ido directamente a “La taberna vasca” a tomarme un buen café. Este establecimiento es un oasis español en mitad de la zona de Sudder Street, metido en un rincón, en un sitio horroroso, pero saliendo de la Sudder Street es todo un paraíso, la verdad es que en el interior de “La taberna” te sientes a gusto.

LAURA , yo me dejo llevar por todas las señales que me llegan de ti, se que siempre estas con nosotros, con cada uno de nosotros y cuando te necesitamos, por eso cuando nos tienes que enviar algún mensaje siempre nos llega a través de las personas que pones en nuestro camino.

Después de tomar este buen café y tras pasar por el hotel para asearme, descansar y escribir algunas notas para mi relato de cada día, he pasado una cuantas horas en otra Kolkata. He estado con unas personas que viven en otra parte de la ciudad, en una zona más al estilo occidental y he estado comiendo con una familia maravillosa. He comido en un italiano, una lasaña, sin bebida porque me lo han puesto con hielo y aunque me han dicho que era un sitio seguro, yo muy prudente ni probarlo, prefiero quedarme un poquito más delgada que ponerme mala. Los hielos están hechos de agua y si no sabes que agua han empleado puede ser peligroso, te puede provocar problemas intestinales. Por lo demás, todo perfecto, una gente maravillosa y muy interesante. La semilla de LAURA ha quedado sembrada en sus corazones, seguro que dará su fruto.

Ha sido un día diferente, más parecido a mi vida en España, dentro de que la ciudad y las personas no tienen nada que ver, pero más parecido en los hábitos y estilo de vida al que estamos acostumbrados en el mundo occidental.

Después de pasar la tarde con una familia maravillosa, cuando me han dejado en el hotel, he cambiado mi atuendo y lo he adecuado más al uso de Sudder Street. Comotengo que cuidarme, me he puesto las zapatillas deportivas, que eran blancas y ahora tienen un color grisáceo de tanta suciedad como hay en las calles y en el ambiente, me he recogido el pelo para pasar más desapercibida, con mi pañuelo blanco me he tapado la boca y la nariz, aunque sé que así llamo más la atención, tengo que cubrirme para poder respirar sin agobiarme.

Hay muchísimos voluntarios enfermos, dicen que hay algo por Sudder Street, pero realmente es todo producto de la contaminación y las enfermedades que flotan en el ambiente. Lo que más me llama la atención es que hay voluntarios que comen la comida de los puestos callejeros, algo inimaginable para mi,  aunque no todo el mundo es tan escrupuloso o cuidadoso como yo, todo me lo que veo y huelo me produce una sensación de asco. Llevo aquí una semana y las pocas cosas que encuentro comestibles o apetecibles me empiezan a producir esta sensación de rechazo.

Como tengo que alimentarme lo mejor posible y era la hora de la cena, he salido del hotel y me he encaminado  con rapidez en dirección a “La taberna vasca”, todo un acto heroico para mi. He avanzado mucho en valentía al salir sola por estas calles, pero siempre con ojo, con  mucha precaución. Como ya he comentado en alguna ocasión aquí se camina entre los coches, motos, bicicletas, carros y animales de todo tipo, sin problema para ellos, pero no para mi. Venía una moto detrás, con dos chicos jóvenes, se han parado a mi altura y me han empezado a decir algo, puedo suponerme que, pero esa es una de las ventajas de no entender su idioma o el inglés. He seguido andando como si la cosa no fuera conmigo, sin prestarles atención, para que se cansaran y siguieran su camino, después de un ratito yendo a mi altura, se han cansado de que no les hiciera caso y han desaparecido engullidos por el tráfico incesante. He sentido un poco de nerviosismo por esta situación, pero segura porque SIEMPRE está conmigo nuestra LAURA.

Tanta odisea callejera para comer una tortilla francesa, sin pan ni nada, totalmente seca, quería pan pero…, cuando he visto al camarero manipulando el pan con las manos, he sentido que no tenía que pedir pan. Para completar la cena he tomado un café con leche y corriendo para el hotel.
  

Hoy ha sido un día agotador y me he ido a dormir con sensación de hambre, además no tenía nada que comer en la habitación. Descansar y recobrar fuerzas es fundamental porque cada mañana a las 5:00 suena el despertador y muchos días estoy hasta la hora de la comida aguantando con un té, un plátano enano y algo de bollo. Todo un lujo teniendo en cuenta la miseria que me rodea fuera de las cuatro paredes de mi habitación, en cuanto atraviesas hacia afuera las puertas de este hotel.
 
Te quiero mi pequeña LAURA, siempre juntas, hasta la eternidad, tu lo sabes y yo también.

Diario de Calcuta (lunes, 27 de diciembre de 2010)

Hoy, 27 de diciembre, sexto día de nuestra estancia en Kolkata, como en los últimos días he empezado la mañana madrugando, a las 5:00 ya estaba levantada y lista para iniciar mi jornada en la Casa de MADRE TERESA. Me alegra mucho cuando salgo a la puerta del hotel y un empleado muy diligente y amable me para el taxi que me va a llevar a mi destino. Siempre me abre la puerta con su mejor sonrisa, le dice al taxista a donde quiero ir y negocia el precio para dejarlo cerrado y evitarme a mi el regateo. Hoy me ha dicho algo y no he sido capaz de entenderle, le he contestado sonriendo: “I don’t speak english”, con mi mejor acento y con mucha voluntad por hacerme entender.

He pasado la mañana en la Casa de MADRE TERESA meditando, reflexionando, orando y hablando con otros voluntarios, siempre es enriquecedor escuchar las vivencias y experiencias de personas de tan dispar procedencia.

Cuando ha llegado la hora de comer he tomado otro taxi y he vuelto a la zona de Sudder Street, como en días anteriores he comido en “La taberna vasca”, hoy el menú estaba compuesto por espinacas a la crema, pisto manchego con huevos y café, un buen menú sin duda. No hay mucho donde elegir, siempre como comida que esté cocinada, hay alimentos crudos pero es un riesgo consumir cualquier cosa que no haya pasado por la cocina, excepto las frutas con cáscara que son bastante seguras.

Después de comer he vuelto al hotel a asearme y a descansar un rato. Cuando llego al hotel, me da la sensación que estoy en mi Palacio, protegida, con una persona siempre controlando la puerta de entrada. Me siento la millonaria del voluntariado en Kolkata, la verdad, intento no decir en que hotel estoy, no es que sea un buen hotel, pero comparado con los que conozco de muchos voluntarios este es de superlujo.

Después de un rato de descanso he cogido otro taxi, esta vez no estaba mi amigo en la puerta y la persona que estaba no se enteraba de cómo y a donde quería ir, todo un esfuerzo por mi parte para hacerme entender. Finalmente ha comprendido que quería un taxi, paran dos taxistas, uno le dice que 80 rupias, le digo que me parece bien y el empleado me dice que espere que le va a preguntar al otro taxista, éste le dice que 70 rupias, le digo “yes” a este último y “sorry” al primero, cosas del regateo. Me lleva a la Casa de MADRE TERESA, le doy 100 rupias para que se cobre y me devuelve 20 rupias solamente, le digo que faltan 10 rupias y se hace el que no entiende nada de nada, le enseño el papel donde estaba apuntado el precio pactado, se pone a buscar las 10 rupias…, pero le he sonreído, le dicho: “no problem, thank you” para ti, me ha sonreído también y me he sentido feliz. Ellos intentan engañar a todos los occidentales, no me gusta, pero lo comprendo, es su forma de ganar una pocas rupias más para alimentar a su familia, esto no me causa malestar, todo lo contrario. Me pregunto,  ¿si nosotros estuviéramos en su lugar no haríamos lo mismo?

La tarde ha sido un poco aventurera. He salido de la Casa de MADRE TERESA a las 19:00 horas, completamente de noche, esto creo que no volveré a hacerlo. Andando no puedo, son calles muy complicadas y me parecen todas iguales, completamente atestadas de gente a todas horas, además está el caos del trafico donde cada uno va a su aire, en dirección contraria y no pasa nada, la gente por medio, no te pillan porque tienen unos reflejos de felino y un control milimétrico, es el orden dentro del absoluto caos. Para mi son buenísimos conduciendo, nosotros seriamos incapaces de conducir al milímetro como hacen ellos.

Un señor inglés, muy amable, pero que no hablaba nada de español se ha ofrecido a acompañarme hasta Sudder Street, el primer problema: yo no hablo inglés y él no hablaba español, así que tarea difícil el entendernos. En fin, hemos cogido un autobús para dirigirnos hacia “La taberna vasca”, yo feliz por esta nueva experiencia, pero había un atasco monumental y hemos tenido que bajar del autobús para continuar nuestro camino andando. Hemos ido por unas calles que no me eran familiares, no las había recorrido antes, hemos atravesado un mercado donde había mercancías de todo tipo, yo le he seguido sin saber realmente a donde nos dirigíamos, pero con la seguridad de que LAURA siempre esta conmigo. Tras un largo paseo hemos llegado a nuestro destino, lo más sorprendente es que este señor tan amable le ha preguntado al dueño de “La taberna vasca” si allí estaba segura, cuando ha recibido una respuesta afirmativa se ha despedido y encaminado hacia su casa que estaba bastante lejos de allí. Lo más curioso de todo este episodio es que le he preguntado, como he podido, por el tiempo que llevaba en Kolkata y me apunta con un bolígrafo un año: 1994, impresionante…, el año en que naciste tu LAURIINA. Al ver mi cara de sorpresa, se sonríe tal vez porque pensaba que me estaba asustando, pero yo sólo pensaba…, que cuando él llegó a Kolkata mi niña venía a este mundo, maravillosa coincidencia.

Sin duda una señal más de tu presencia LAURIITA, contigo me siento totalmente protegida.

La cena ha sido casi una repetición de la comida: espinacas a la crema y café. Ya sé que no es muy variado el menú, pero lo importante es alimentarse para tener energía y seguir trabajando.

Hoy mientras estoy escribiendo estas líneas me siento un poco agobiada, estoy en la recepción del hotel por la conexión wifi a internet y no paran de salirme reportajes de fotos, parezco un mono de feria, deben verme como un extraterrestre. Hay un grupo de chicos y chicas indias, foto por aquí, foto por allí, sonríe, que si quieres se amigo mío en el facebook, que forma de atosigarme, están montando un auténtico escándalo, en fin.., cada día me pasan cosas más sorprendentes. 
 

LAURA, que agobio esto de parecer un personaje famoso, menos mal que ha sido a última hora. Estoy prácticamente agotada y con ganas de irme a dormir.

LAURA, hoy el día ha estado muy bien, mañana nos esperan nuevas vivencias y peripecias en esta ciudad de mil colores y olores.

TE QUIERO LAURA, SIEMPRE JUNTAS. ME LO DEMUESTRAS MUCHAS VECES AL DIA.  SIEMPRE.

Diario de Calcuta (domingo, 26 de diciembre de 2010)

Hoy, 26 de diciembre, quinto día de nuestra estancia en Kolkata, he empezado la mañana como cada día, iniciando la jornada con el alba, porque como dice el refrán: “Al que madruga Dios le ayuda”. Aquí no cunde el día y la noche es muy corta cuando madrugas tanto. Me he levantado un poco tarde, estaba cansada y me he dormido, en lugar de a las 5:00 me he despertado a las 5:30, por supuesto he llegado tarde a la Casa de la MADRE TERESA, pero como iba con enchufe me han abierto la puerta y hemos llegado a una parte de la misa, SIEMPRE LAURA, no puede ser de otra forma.
 
Después de la misa, el té de cada día para entonar un poco el cuerpo, muy dulce, pero acabaré acostumbrándome a su sabor y seguro que acaba gustándome. Cuando la necesidad obliga todo sabe a gloría, incluso este té.

Después del té he entrado en la estancia donde está la tumba de la MADRE TERESA, un lugar especial, lleno de energía, que invita al recogimiento, a la oración y a la meditación. Es un lugar donde me relajo mucho y puedo mirar en mi interior, reflexionar y orar tranquilamente. Se ha acercado a saludarme la Hermana Ana María, me ha dado un abrazo lleno de cariño, comprensión y energía, ha sido una inyección de cariño tal que me ha llenado de felicidad y paz.

La tumba de la MADRE TERESA  estaba completamente engalanada con flores, velas y un árbol de Navidad dentro de un vaso, mi sorpresa ha sido mayúscula cuando he visto la decoración del vaso: un Winnie de Pooh, el muñequito preferido de LAURA. Es sorprendente, estoy plenamente convencida que LAURA me envía continuamente señales para que sepa que estamos siempre juntas. Gracias LAURIITA una vez mas.

Tras un largo rato de paz y sosiego apareció Pepe, un ángel de los que habitan en la Tierra,  quien me salvó el segundo día en Kolkata y gracias a él fui superando el impacto que me causó la llegada a estas tierras lejanas. Nos fuimos a comer a “La taberna vasca” en la zona de Sudder Street, me tomé un pisto manchego con huevos una vez mas, estoy abonada a este plato, por lo menos tomé verdura y huevo (vitaminas y proteínas) y un buen café para rematar la comida.
 

En “La taberna vasca” he estado con más españoles y todos han sabido de la existencia de LAURA. Incluso una voluntaria me ha pedido una camiseta de LAURIITA, he pensado regalarle una pero desgraciadamente su talla de ropa no coincidía con la mía, seguro que en algún momento será.

He hablado mucho tiempo con un voluntario que lleva 3 años en Kolkata, me he dado cuenta que estamos en la misma línea, le comprendía perfectamente y se que él también a mí.

Para digerir una comida tan copiosa, nos hemos ido a visitar el Jardín Botánico de Kolkata, pero como queda un poco retirado de Sudder Street hemos cogido un taxi. Ha sido impresionante, estaba lleno de gente, todos indios, todo el mundo nos miraban con sorpresa y con agrado, como si acabáramos de llegar de otro planeta. Todos nos pedían fotos, algo increíble, nunca habíamos posado tanto, ¿estarás contenta, verdad LAURA?. Ha sido impresionante como nos miraban, como nos sonreían, ha sido una pasarela mejor que la Cibeles, toda la atención ha sido para nosotros. Hemos llegado a creernos por unos instantes estrellas de Bollywood.

Hemos estado encantados durante todo el recorrido por el Jardín, correspondiendo con una sonrisa a sus sonrisas, encantados de ver el colorido de sus saris, a cual más bonito, parecía que todas las mujeres estaban de fiesta. Claro, estaban puestas de punta en blanco para el desfile del ÁNGEL más bonito del Cielo y la Tierra.

Después de tanto desfile y tanta sesión de fotos, hemos terminado con el corazón lleno de ilusión, entusiasmo y energía.
 
En nuestro caminar, de repente, nos hemos encontrado con un mono muy tranquilo, sentado y mirándonos con cara de pocos amigos, no nos hemos atrevido a acercarnos, por si las moscas. Hemos comprendido el porqué de su cara de enfado: le hemos quitado el trabajo, porque hoy los protagonistas del día éramos nosotros y no él. He querido hacerle una foto pero me he quedado sin pilas en la cámara, lástima porque era un animal realmente gracioso.

Ha sido la “pasarela” mas bonita del mundo, ¿verdad LAURIITA?

En la puerta del Jardín Botánico estaba nuestra carroza aguardando nuestro regreso…, nuestro amigo taxista estaba esperándonos con diligencia, todo un lujo en unas calles donde la miseria cubre cada metro cuadrado. Nos hemos dirigido a una librería muy bonita, con mucho encanto y hemos tomado un té calentito, lo más curioso es que está a solo una calle de Sudder Street donde la miseria alcanza su máxima expresión .

LAURA tenemos que darte las gracias una vez más, por dejar caer al suelo la chapita con tu foto que llevo prendida en mi mochila. Con su ruido al golpear el suelo, nos ha hecho percatarnos que a Pepe se le olvidaban las gafas en la librería, yo he sonreído con agrado, porque se que siempre estas con nosotros.

 ¡Ah!, algo realmente curioso que he visto hoy: cuando tienes que arreglarte la ropa porque se te ha roto o descosido, te lo cosen en la calle, en un taller improvisado y a la vista de todo el mundo. Si eres hombre te quitas la prenda y allí mismo te quedas sin camisa y no pasa nada, nadie se sorprende ni escandaliza. Curiosidades de Kolkata.

 
LAURA,  un día también especial, todos los días son diferentes, son para vivirlos plenamente y saborearlos desde el principio hasta el fín.

Hoy no he cenado, no siempre se puede tener un día completo con tres comidas…
 
TE QUIERO MI PEQUEÑA LAURA, SIEMPRE JUNTAS.

Diario de Calcuta (sábado, 25 de diciembre de 2010)

Hoy es Navidad, me he levantado con muchísimo sueño, ya que apenas he dormido, me acosté a las 2:00 de la madrugada, pero no por estar de juerga, estuve redactando estas líneas y contestando los correos de las personas que cada día desde España se interesan por mi.
 
A las 5:00 arriba, he cogido un taxi en la puerta del hotel y a las 6:00 misa en la Casa de la MADRE TERESA. Tras la misa el desayuno, como cada día plátano, bollo y té, un té raro, no me gusta demasiado porque está muy dulce, pero aquí tengo que comer lo que con seguridad está controlado aunque no me guste. Es fundamental observar unas normas mínimas de higiene en lo que respecta a las comidas y las bebidas, por eso el té al estar preparado con agua hervida es una bebida segura, supongo que al final acabará gustándome y cuando llegue a España os invitare a un té especial al estilo de Casa de la MADRE TERESA.

He pasado toda la mañana en la Casa de la MADRE TERESA, rezando, meditando y compartiendo vivencias con otros voluntarios, es realmente enriquecedor el poder hablar con personas de tan dispar procedencia y con una idea común: ayudar a los más necesitados. Dentro de esta gran comunidad de voluntarios te sientes plenamente integrada, todos buscamos el mismo fin y siempre reina un clima de paz y armonía.
 
Luego como de costumbre he cogido un taxi para volver a la zona de Sudder Street y a mi hotel, de momento no tengo la confianza suficiente para ir andando tan lejos sola, por esas calles donde siguen mirándome fijamente, que no sabes que piensas, que no entiendes que quieren decirte y que te quieren vender de todo. Ellos están en su medio y yo soy como un pez fuera del agua, intentando respirar para no asfixiarme.

El tema de coger un taxi en otra pequeña odisea, ya que no entienden lo que les digo y muy pocos taxistas saben leer, por lo que me tengo que hacer entender como puedo. Unos me cobran un precio y otros otro, como el taxi de la mañana lo cojo en el hotel es uno de los empleados de la puerta el que negocia el precio con el taxista y me cuesta entre 30 y 50 rupias, pero el de vuelta es otro cantar y hoy me ha cobrado 100 rupias,  hacen que me sienta un poco estafada. Aunque pensándolo detenidamente creo que hacen bien los taxistas, tienen que aprovecharse de los que aparentemente tenemos aspecto de llevar más de 100 rupias en el bolsillo, al cambio no llega a dos euros, por lo que no me voy a preocupar y les daré lo que me pidan siempre que me parezca razonable. Aquí todo el mundo regatea, pero a mi no me gusta, aunque sepa que se están aprovechando de mi tengo que ser sensible a su situación y ponerme por unos instantes  en su piel y pensar que hay que ser muy fuerte para vivir entre tanta miseria . No creo que tenga ninguna importancia el saber que me engañan, soy consciente de ello y lo tolero, de hecho creo que lo que tengo que hacer es buscar mi comodidad y de paso que ellos se sientan bien con lo que cobran, es el pan para sus hijos y para mi un pequeño ejercicio de solidaridad.
 
Hoy la comida ha sido toda una fiesta, he comido un autentico menú español, primero un huevo con patatas y de segundo pisto manchego con dos huevos encima, ya he tomado las proteínas de todos estos días y compensado la carencia de las que no había tomado anteriormente desde mi llegada a Kolkata. Para terminar la comida me he tomado un café muy bueno. Estas son las ventajas y pequeños lujos de comer en “La taberna vasca”, que aunque parezca increíble está regentada por un indio que habla español y se come francamente bien, a nuestro estilo.
Pero lo mejor de todo es que he ido del hotel a comer andando, de por si nos miran a todos los occidentales, pero a mi que no soy capaz de andar sin taparme la boca y la nariz, me ven más rara todavía, no creo que eso les guste mucho pero yo pasito a pasito para adelante sin mirar nada, gafas de sol y pañuelo blanco cubriéndome la boca para evitar respirar directamente el aire contaminado, algo así como Michael Jackson pero en mujer y rubia.
 
Después de comer ha llegado Pepe, el primer ángel que llegó a mi, cuando no era capaz de volver a salir a la calle, nos hemos ido paseando por el barrio musulmán donde aparte de todo lo que hay por todas las calles, se suma la visión de las vacas que sacrifican para su venta, toda la carne despiezada y colgada a la vista, vísceras, sangre por el suelo…, un espectáculo dantesco. Cada día que pasa tengo más claro que no seré capaz de caminar sola por esas calles, a menos que coja muchísima confianza en mi misma y me arme de valor.
 
No hay peligro de que te pase nada caminando, pero todo es tan caótico que en cualquier momento te pasa rozando un coche, una moto o una bicicleta, por no hablar de la innumerable cantidad de animales que hay por todas partes, en cualquier momento te tropiezas y casi pisas a un perro callejero, todos con un aspecto enfermizo y enclenque. Hay que tener los ojos bien abiertos y estar pendiente de todo lo que te rodea continuamente.

 
Hoy me ha dicho una voluntaria que lleva un mes que me acostumbrare a todo este aparente caos, pero cada día lo tengo más claro que no se si me compensa salir a la calle sola, porque cuando me voy a “La taberna vasca” que esta en un rincón de la zona de Sudder Street o cuando estoy en el hotel, me siento liberada del tremendo agobio que me produce el estar esquivando continuamente gente, vehículos y animales cuando camino por la calle. No tiene nada que ver con estar en la Calle Preciados en plena hora punta o en un día de compras navideñas, esto es “la ley de la jungla”, donde prima la supremacía del más fuerte o del más grande.
 
Por la tarde, a las 16:00 horas hemos celebrado una misa en la tumba de la MADRE TERESA, afortunadamente en español, ha sido muy bonita y todo un detalle para el numeroso grupo de voluntarios de habla hispana. Hemos cantado todos aquellos cánticos que entonábamos cuando LAURA  y yo íbamos a las fiestas de mi querido pueblo burgalés, del que tan buenos y gratos recuerdos atesoro, ha sido un acto realmente bonito y muy emotivo. La Navidad ha tomado una dimensión distinta a la que yo pensaba que iba a tener este año, he sentido el amor de LAURA plenamente y con más fuerza que nunca.

 
LAURA, una vez más tengo que darte las gracias por guiar mis pasos en todas partes, y sobretodo aquí en Kolkata donde tan perdida estoy. Si hay un momento en el que no se que hacer, solo tengo que relajarme, respirar profundamente y esperar, que la respuesta llega enseguida. LAURA tu me provees de todo lo que necesito, tiendes una alfombra de flores a mis pies para aliviar el cansancio del camino y siempre pones una fuente de agua cristalina en cada cruce de caminos para que sacie mi sed y continúe mi rumbo.

Mañana…, ya se lo que quiero hacer mañana. Pero hoy no voy a desvelarlo, lo dejo en suspenso para que sigáis leyendo estas líneas de mi diario en Kolkata.
 
LAURA SIEMPRE JUNTAS. ¡¡¡TE QUIERO!!!

Diario de Calcuta (viernes, 24 de diciembre de 2010)

Hoy, día 24, es un día especial por dos razones: es Nochebuena y voy a ir por primera vez a la Casa de la MADRE TERESA. Me he levantado muy temprano con la luz del alba, a las 6 de  la mañana, con valentía he salido a la calle, pero sin saber el camino que tenía que seguir para llegar a la casa. He cogido un taxi en el hotel, es lo más seguro si desconoces el camino y no te mueves con soltura por estas calles repletas de gentes, vehículos y animales de todo tipo. El precio que he pagado al taxista me ha parecido justo: 30 rupias (unos 50 céntimos de euro), barato para un occidental. Cuando he llegado  a mi destino me he sentido tranquila y segura, porque el trayecto es duro, realmente muy duro. Hoy por hoy, andando y tan temprano no creo que sea capaz de recorrer los pocos kilómetros que separan el hotel de la Casa de la MADRE TERESA,  aunque creo que ni a cualquier hora sería capaz, todas las calles son espantosas con la gente haciendo la vida en el exterior: cocinan, comen, se asean, duermen, viven en la calle; la primera idea que se te pasa por la cabeza es salir corriendo y encerrarte en el hotel.
 
En la Casa me han recibido muy bien, tengo suerte porque ya conocía a unos voluntarios españoles que estaban allí ayudando. LAURA siempre pone en mi vida personas que aparecen y me ayudan desinteresadamente, eso me da muchísima tranquilidad y confianza. He estado ayudando a decorar la Casa, porque hoy allí también se celebra la Nochebuena y todo lo que conlleva, es un día realmente especial para todos los que se acercan allí en busca de paz y amor.

 
He hablado mucho tiempo con Sor Ana Maria, me ha preguntado que de quien era la foto que llevaba en la parte de atrás de mi chubasquero, me ha dicho que era de una belleza y serenidad sin parangón, que tenía una expresión que transmitía paz; le he contado que es mi Ángel, sin mediar palabra me ha abrazado con fuerza y cariño. Hemos estado hablando mucho tiempo sobre LAURA y todo lo que le rodea, me ha invitado a pasar a ver la tumba de la MADRE TERESA para que hablara con ella, así lo he hecho y he sentido una sensación difícil de describir: una mezcla de sentimientos y emociones, realmente me he emocionado.
 
Me he sentido como si la Casa también fuera mía, es la casa de todos, así nos reciben: con los brazos y el corazón abiertos, nos tratan con humildad y con mucho cariño. Allí es imposible sentirse afligido o atribulado, todo es amor.

 
He ayudado a Paloma, una voluntaria que he conocido, con la decoración de algunas estancias de la casa; hemos salido a la calle a comprar paja, con el pavor que me produce la calle. Pero ha sido una buena experiencia, ella vive cerca y me ha llevado a su casa, he desayunado mi primer café en Kolkata, todo un lujo.

Después de pasar unas horas en la Casa de la MADRE TERESA he tenido la suerte de comer muy bien. Pepe, otro voluntario, que es encantador, humano, cercano y que se yo…, me ha llevado a un sitio que aquí en Kolkata es de lujo, por lo menos limpio, algo similar a un restaurante chino de España, aunque esto es otro mundo.  Por un momento me he olvidado que tenia que volver a la calle, hemos comido bien dentro de lo que yo puedo comer, todo muy picante y, además teniendo en cuenta que yo soy un poquito especial para esto de las comidas, pero eso es lo que hay en Kolkata, no se puede elegir tanto como yo quisiera.
 
Después de comer, cuando hemos vuelto a salir es como si salieras a una plaza  de toros con miedo a la suciedad, a todo lo que ves y hueles, yo voy continuamente con un pañuelo en la boca no puedo respirar, es algo superior a mi. Hemos andado hasta Sudder Street y hemos tomado café en la “taberna vasca”, un día de lujo dos cafés, algo que me parecía imposible a priori.

He regreso a la Casa de la  MADRE TERESA con Pepe andando, era ya por la tarde y hemos pasado por una calle de mayoría musulmana, es lo que me faltaba por ver: la carne, los hígados, las cabezas de vaca, etc., que asco y que impresión, no se si en este mes seré capaz de pasar por allí sola, ¿igual si? todo es posible en Kolkata.
 
Hemos vuelto a la Casa de la MADRE TERESA porque hacían una actuación preciosa basada en cuatro voluntarios que han pasado por la Casa Madre, con una historia impresionante, todo en ingles pero su forma de expresarlo me ha llegado dentro, como dice el refrán: “una imagen vale más que mil palabras”.
 
Después, a las 21 horas, una misa de Navidad preciosa con todas las sister y los voluntarios participando, me he sentido muy bien, ha sido realmente emocionante. Lo peor ha sido cuando he tenido que volver a la calle, es horroroso, he vuelto al hotel en taxi porque andando soy incapaz, al menos por el momento.
 
GRACIAS LAURIITA, una vez mas con tu partida ayudas a los corazones que necesitan amor, cariño y encontrar un “leiv motif”; he hablado mucho de tí a un numeroso grupo de personas que se quedan impactadas al haber tenido la suerte de haberte conocido como ÁNGEL y por seguir juntas con más fuerza que nunca.
 
TE QUIERO MI PEQUEÑA LAURA. SIEMPRE ES SIEMPRE, SIEMPRE JUNTAS.

Diario de Calcuta (jueves, 23 de diciembre de 2010)

Hoy el segundo día en Kolkata, desperté  con el ruido de los cuervos y con el silencio de las calles, no se oían los pitidos de los coches, ni el bullicio del incesante ir y venir de todo tipo de vehículos y personas. Poco duró ese silencio, porque no tardaron en salir todos a la calle, parece que estas en la feria, en los coches de choque, con tanto pitido y tanto ruido.
 
No sabía si levantarme o volver a dormir, para no salir  a esas calles que tanto me impresionaron, baje a desayunar sin ganas porque los indios son excesivamente secos en el trato, algunos me sonríen y yo hago lo mismo, es mi única comunicación con ellos porque no entiendo ni gotita de ingles.  Con un poco de valor y arrojo, llegué al comedor donde todos son hombres, camareros y huéspedes, todos indios, impresionante parezco una gota de leche en un mar de café. No sabía que comer, todo es raro y un poco asqueroso, yo soy muy escrupulosa, cuando vuelva a España tendré que pesarme para ver cuantos kilos he perdido. Mi desayuno: plátanos, un poco de leche y un poco de pan tostado solo, pero he desayunado, teniendo en cuenta que ayer me salté la comida por falta de sitios donde tomar un refrigerio.
 
Hoy he conocido a Pepe,  Mercedes y Janet,  he estado comiendo con ellos y he pasado la tarde probándome saris (el vestido tradicional de la mujer india), ha estado realmente bien.
Se que todo va bien, LAURA siempre está conmigo y con las personas que la conocen.
 
Es increíble como las cosas van fluyendo, se me ilumina la mente: después de una conversación con unos amigos, con la visión de venir a Kolkata…, todo va sobre ruedas, a pesar de lo impactante que es este país y sus gentes.
Ayer estaba en estado de shock  al ver la gente, las calles, la suciedad, los ruidos, los coches que casi me atropellan y hoy me parecía todo familiar. He comido en un sitio asqueroso con escrúpulos, pero por lo menos he comido. Después de comer he paseado por una calle que es como un mercadillo: muchas tiendas y muchísima gente intentando venderte, casi sin poder caminar entre la multitud. Hay un olor, una contaminación tal que me he tenido que tapar la boca porque ha llegado un momento en que se me ha resecado tanto la garganta que no podía apenas tragar.
 
He comprado dos pañuelos, con el fin de utilizarlos para cubrirme la cabeza y la boca, así podré protegerme del ambiente tan contaminado y sofocante.
 
Mañana empiezo en la casa de la MADRE TERESA, me levantaré a las 6 horas y pediré un taxi desde el hotel porque es complicado llegar andando y el primer día quiero llegar a tiempo y sin perderme. Espero que sea un día muy especial.
 
Gracias LAURA, por todas las señales y personas que me envías cada día.

TE QUIERO MI PEQUEÑA LAURA, SIEMPRE CONTIGO.

Diario de Calcuta (miércoles, 22 de diciembre de 2010)

Ya estamos en Calcuta, ahora llamada Kolkata,  después de tantas horas de viaje: Madrid-Dubai-Kolkata, 8808 kilómetros de distancia. Esa distancia no es nada comparada con el impacto de la llegada a este país tan diferente a lo que yo había visto hasta ahora. Ha sido algo realmente impactante desde el primer momento, yo lo único que pensaba es que estaba con LAURA, a su lado siento la seguridad y la fuerza que ella me proporciona siempre.

En cuanto he salido del aeropuerto  he visto que hay mucha gente con una necesidad extrema y con un aspecto al que no estamos acostumbrados.

Desde el aeropuerto de Kolkata hasta el hotel hay 15 kilómetros, llegar es toda una aventura, el tráfico es caótico, parece que no existen reglas, es la “Ley de la jungla” y todos van como quieren, coches pitando continuamente para avisar de que pasan, no utilizan los intermitentes y van muy rápidos, se mezclan con las bicicletas y los rickshaws (carritos tirados por personas) y vacas que se cruzan, algo increíble; controlan tanto que no se dan golpes. En recorrer estos 15 kilómetros hemos tardado una hora y media, he llegado más mareada que un mono.

Cuando se ha detenido el taxi y me ha dicho el guía que este era el hotel en el que iba a hospedarme casi me da algo, unas fotos bastante bien pero no sacan lo que hay al lado: mucha miseria, eso que es uno de los mejores hoteles de esta zona.

Después de asimilar un poco el impacto del primer momento, se me ha ocurrido salir a buscar la calle Sudder Street, lugar donde hay varios hoteles y otros establecimientos donde se suelen hospedar y reunir muchos de los voluntarios que eligen Kolkata. Tras un paseito la he encontrado, pero ha sido durísimo: las calles llenas de gente parada, la mayoría hombres que me miraban y me hablaban, yo no miraba hacia arriba para que no me vieran bien la cara. Después de un rato andando no he encontrado nada de lo que buscaba, no quería que me vieran despistada, he intentado disimular mi despiste pero era evidente que se notaba que estaba perdida, casi no encuentro el camino de vuelta al hotel, pero SIEMPRE CON LAURA he encontrado el camino de regreso. Todavía estoy pensando que voy hacer mañana…